¿Quién dice que una paella de verdad no puede ser apta para celiacos? Esta versión de paella sin gluten mantiene todo el sabor de siempre, pero cuidando los ingredientes para que sea segura y ligera. Con un buen arroz, productos frescos y un poco de mimo, el resultado está garantizado.
En menos de media hora tendrás lista una paella saludable y sin complicaciones, perfecta para compartir sin preocupaciones. Y si te apetece seguir probando, te animo a preparar esta paella de la huerta con pollo o la paella de marisco, dos recetas que nunca fallan.
¿Encendemos el fuego? Te cuento cómo lograr que esta paella quede sabrosa, casera y con todo el encanto de la cocina tradicional, pero adaptada a quienes no pueden tomar gluten.
Antes de encender el fuego, me gusta dejar todo listo. Troceo el pollo y el conejo en piezas medianas, lavo bien las judías verdes y las corto en tiras. Pico el ajo y rallo el tomate maduro. El garrofón lo tengo cocido o lo hidrato si es seco, para no tener prisas después.
Con todo preparado, la receta fluye sin agobios. También pongo a calentar 2,5 litros de agua en otro cazo, que añadiré más adelante al sofrito. Y si alguna vez quieres probar una opción sin carne, te recomiendo esta paella de verduras, muy fácil de adaptar a versión sin gluten.

En la paellera echo un buen chorro de AOVE. Cuando está caliente, incorporo el pollo y el conejo con una pizca de sal. Los dejo dorar a fuego medio-alto hasta que queden bien marcados por todos los lados.
Este momento es clave: la carne suelta su jugo y le da carácter al caldo. Una vez dorada, la retiro un momento para continuar con las verduras.

En la misma grasa que ha dejado la carne, añado el ajo picado y las judías verdes. Sofrío a fuego medio, removiendo a menudo, durante unos 5 minutos, hasta que cojan color.
Con esto conseguimos un toque fresco y vegetal. Ojo con el ajo: si se quema amarga, así que mejor vigilarlo de cerca.

Añado el tomate rallado y el garrofón lo mezclando con las verduras. Lo dejo cocinar a fuego medio-bajo unos 7 minutos, hasta que se consuma el agua y quede un sofrito espeso.

Echar el pimentón sin gluten y remover rápido, porque se quema enseguida. Es el momento de devolver la carne a la paellera para que los sabores se unan. Aquí es donde la receta empieza a coger alma.
Justo después, vierto el agua caliente que tenía lista. Así mantenemos todo el sabor sin riesgo de amargor.
Dejo hervir unos 20 minutos. En este tiempo, la carne se ablanda y el caldo se concentra, perfecto para recibir el arroz.

Cuando pasan los 20 minutos, añado las hebras de azafrán infusionadas en agua caliente y después incorporo el arroz redondo. Lo reparto por la paellera sin removerlo.
A partir de aquí cuento 17 minutos de cocción a fuego medio-alto. Sin tapa y sin tocar el arroz, para que quede en su punto.

Unos minutos antes de que termine, pruebo el caldo y ajusto de sal si hace falta. Al acabar, retiro del fuego y tapo la paella con un paño limpio durante 5 minutos.
Antes de llevarla a la mesa, coloco una ramita de romero encima. Ese detalle aporta un aroma inconfundible que recuerda a puro Mediterráneo.
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Hacer una paella sin gluten es más fácil de lo que parece, y lo mejor es que queda igual de sabrosa que la de siempre. Con ingredientes sencillos y un poco de mimo, es un plato ideal tanto para personas celiacas como para quienes buscan cuidarse sin renunciar al sabor de la tradición.
Y si te apetece seguir probando, no dejes escapar esta paella de pescado o esta paella de carne. Son dos opciones que nunca fallan cuando quieres compartir algo especial.
Cocinar sin gluten también puede ser sinónimo de disfrutar a lo grande.