Elaboración

Existen recetas capaces de transportarnos hasta las cocinas de nuestras abuelas solo con sus agradables aromas. Recuperar esos recuerdos de la infancia es sencillo cuando se trata de elaborar postres tradicionales. ¿A quién no le gusta revivir esas sensaciones en familia? El arroz con leche es un postre sencillo y sublime que puede disfrutarse en cualquier momento de año.

Nuestra colaboradora y experta culinaria Delicious Martha sabe cómo convertir la preparación de un postre típico en un momento especial y comparte con nosotros sus consejos para conseguir un plato dulce, suave y delicioso que enamora a grandes y pequeños.

Pasos a seguir para un arroz con leche insuperable

Elaborar esta receta casera con éxito conlleva disponer de un recipiente antiadherente para que no se pegue el arroz. Una vez tengamos los ingredientes listos, ya podemos empezar a cocinar nuestro postre.

Para empezar, vertemos la leche en un cazo de fondo grueso y lo llevamos a fuego medio. Mientras, lavamos bien la naranja y el limón, le quitamos la cáscara y los agregamos a la leche.

Seguidamente, incorporamos con cuidado las dos ramitas de canela.

Calentamos la leche hasta que rompa el hervor. Justo en ese instante, añadimos el arroz La Fallera Redondo. Es importante lavar el arroz previamente sobre un colador bajo el grifo.

Uno de los pasos más importantes de esta receta es remover correctamente la mezcla para el arroz se reparta de manera uniforme en la base de la cazuela. Por eso, dejamos cocer el arroz unos 30 minutos a fuego medio y lo removemos sobre todo al final. Así evitaremos que se pegue al recipiente.

Cuando el arroz haya absorbido la leche casi en su totalidad, lo retiramos del fuego. Repartimos el postre en vasitos individuales y dejamos que se temple a temperatura ambiente. Al enfriarse, el arroz se espesará. Si lo que buscamos una textura un tanto más líquida, lo coceremos unos minutos menos de los indicados.

Por último, guardamos nuestro arroz con leche en la nevera hasta el momento de servir. Fácil y delicioso, ¿verdad?