Te voy a confesar una cosa: la primera vez que vi una calabaza rellena de arroz salir del horno, pensé “esto es trampa… qué pintón”. Y sí, lo es, pero de la buena. Este arroz con calabaza queda sabroso, tiene ese punto casero que apetece repetir y, encima, en la mesa entra por los ojos.
Lo mejor es que no necesitas complicarte. Con ingredientes de los que suelen andar por casa y un buen Arroz La Fallera, el plato se hace solo si le pillas el truco al horno y al punto del arroz. Yo suelo dejarlo todo preparado antes de empezar (calabaza lista, caldo a mano y la bandeja a punto) y así cocino sin prisas.
¿Te apetece lucirte sin sudar la gota gorda? Pues ponte el delantal, que esto tiene más de “plan de domingo” que de reto imposible. Te cuento cómo preparar el arroz con calabaza para que te quede bonito, jugoso y con ese aroma a azafrán que te hace asomarte al horno cada cinco minutos.
Antes de comenzar, prepara bien los ingredientes para que cocinar sea un proceso fluido. Lava y corta las patatas en rodajas finas y resérvalas. Pela y pica los ajos muy finamente. Ralla el tomate y separa 100 gramos para el sofrito. Corta la panceta y la costilla de cerdo en trozos pequeños, procurando que sean del mismo tamaño para una cocción uniforme.
Vacía la calabaza cuidadosamente con ayuda de una cuchara, retirando las semillas y parte de la pulpa para crear espacio suficiente. Hornéala a 180 °C durante unos 30 minutos, hasta que esté tierna por dentro pero mantenga su forma exterior firme. Este paso es clave, ya que la calabaza será el recipiente donde se cocinará el arroz.
¿Quieres explorar una receta horneada diferente pero igual de tradicional? Descubre cómo preparar un arroz con pollo al horno que también hará las delicias de tu mesa.

En una olla amplia con abundante AOVE, fríe las patatas hasta que estén bien doradas. Sácalas cuando empiecen a cantar crujiente y déjalas sobre papel absorbente. Este toque fritito luego marca la diferencia.

En ese mismo aceite, dale una vuelta rápida a las morcillas de cebolla. Solo queremos que cojan color, no que se cocinen del todo. Resérvalas, que volverán más tarde.

Añade ahora la costilla de cerdo y la panceta. Deja que se doren bien, sin prisas, hasta que suelten su sabor y empiecen a verse apetecibles. Aquí se está construyendo el carácter del plato.

Incorpora los ajos picados y, cuando empiecen a moverse en la olla, añade el tomate rallado. Cocina a fuego medio hasta que pierda el agua y quede un sofrito espeso. Cuando huele bien, es que está.

Es el turno del arroz La Fallera. Remueve un par de minutos hasta que los granos se vean brillantes. Añade el pimentón dulce y mezcla rápido, sin despistarte, para que no se queme. Aquí el aroma ya empieza a avisar.

Saca la calabaza del horno con cuidado. Rellénala con el arroz, la carne y añade el caldo de puchero caliente. Termina con la infusión de azafrán, que aporta color y ese olor tan reconocible.

Reparte los garbanzos cocidos y las patatas fritas por el interior. La idea es que cada cucharada tenga un poco de todo, sin que nada se quede escondido.

Vuelve a meter la calabaza al horno a 180 °C durante unos 50 minutos. El arroz se terminará de hacer y todos los sabores se irán mezclando. Spoiler: la cocina va a oler de maravilla.

Cuando falten unos minutos, coloca por encima las morcillas y unas rodajas de tomate. Se terminarán de hacer justo a tiempo y quedan jugosas.

Apaga el horno y deja reposar unos 10 minutos. Luego ya sí, cuchara en mano, disfruta de este arroz con calabaza que mezcla tradición, horno y un punto especial que siempre sorprende.

Preparar este arroz con calabaza es una forma perfecta de combinar tradición, sabor y una presentación espectacular. Con ingredientes de calidad y un paso a paso sencillo, conseguirás un plato lleno de color y aroma, ideal para compartir en familia.
Desde La Fallera, te animamos a seguir disfrutando de la cocina casera y a descubrir otras recetas tradicionales como este delicioso arroz con habichuelas o el clásico arroz con pollo y conejo. ¡Porque con el arroz adecuado, cada comida puede convertirse en un recuerdo inolvidable!