El arroz ha sido fiel compañero en nuestras costumbres
alimenticias.
Después de tantos años preparando arroces deliciosos,
éstas son nuestras sugerencias para lograr resultados excelentes.

No lo remuevas
con cucharas de metal, sólo con útiles de madera.

En ensaladas,
lava el arroz después de sacarlo del fuego con agua fría.

Echa el arroz
en la cazuela cuando el agua esté hirviendo a borbotones
para que no se apelmace.

Para que
el arroz quede más blanco, añade unas gotas de limón
al agua de la cocción. Y para que quede más suelto
un chorrito de aceite.

La mejor
forma para recalentar el arroz y que no se reseque es hacerlo
al vapor. Para ello, pon el arroz en un colador y colócalo
encima de una olla con agua hirviendo.

Si deseas
que el arroz cocido adquiera un sabor aromático, añade
al agua hirviendo un poquito de hierbas.

No es aconsejable
remover el arroz una vez empiece a hervir el caldo, porque se
pueden abrir los granos y pegarse.

Si queremos
un arroz más sabroso y algo más entero, rehógalo
en el sofrito y luego añádele el caldo caliente.

Para que
el arroz se quede suelto y en su punto, debemos mantener el fuego
fuerte durante los primeros 5 ó 7 minutos (hasta que comiencen
a verse los granos), posteriormente vamos bajando el fuego hasta
finalizar la cocción.

El reposo
de los arroces secos es importante, para ello tapa el arroz con
un paño humedecido y déjalo 5 minutos aproximadamente.

El tiempo
de cocción del arroz varía según el tipo
de arroz.